Grooveshark fuera del campo del streaming

Publicado el Por admin
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Después de perder contra una demanda de varias disqueras, Grooveshark cierra su servicios de música online cediéndole el paso a otras compañias de música bajo demanda como spotify, deezer, beats music y muchos otros servicios.

Ayer 30 de abril de 2015 fue el día final para un sitio que de modo similar al de youtube (donde los usuarios son los que suben materiales para compartir) hacía stream de música exclusivamente, sin embargo, las disqueras alegaron que en el caso de Grooveshark, la empresa ganaba dinero con suscripciones, pero al no ser ellos los dueños de los derchos reservados estarían violando todas esas leyes que protegen a las disqueras.

Esta es pues una más de las batallas ganadas por el imperio de las disqueras que vorazmente aplastan proyectos que buscaban una nueva vía de compartir contnidos. Grooveshark, así como limewire o napster y megaupload quedarán en la memoria de los usuarios de internet de esta época y seguramente habrá otros servicios y sitios que recordaremos por su participación en la socialización de los contenidos. Desde luego que la industria de la música va a tner que buscar nuevas formas de producir dinero y seguramente también, va a seguir demandando a quienes logren brincarse las leyes entre la creación y el compartir.

Captura de pantalla 2015-05-01 a las 12.37.35Lo mismo que a The pirate bay le ha estado sucediendo, ahora a grooveshark con casi diez años en línea, perdió y quedará sólo una página gris en su lugar.

Personalmente, el uso de este tipo de streamings que permiten la creación de playslists, no tener anuncios, registrarse y poder subir contenidos y compartirlos (elemento fundamental para bandas y músicos nuevos, novatos o incluso bien consolidados), pienso que abren la posibilidad de conocer más piezas pues los algoritmos de reproducción pueden controlarse mejor y nos permiten llegar a escuchar piezas sonoras que en otros servicios no sería viable.

Por otro lado, el cierre de groveshark, permite que sus casi treinta millones de usuarios se trasladen a otras plataformas, posiblemente la que más usuarios ganará sea spotify, sin embargo, pensar aún que en méxico escuchar música por interent se vuelve algo reservado para la estar en casa o en la oficina o en alguna red escolar, pues las conexiones a interent móvil son muy caras aún como para ponerse a escuchar música en el celular o en el coche. En ese sentido, en países como México, al MP3 le quedan muchos años de vida… desde luego que en su mayoría seguirán siendo descargas piratas pues las tiendas virtuales como la de Apple o Google al cobrar un dólar por canción o álbumes en casi el mismo precio que en un CD físico,  no hacen accesible a todo el público ese tipo de productos.

¿Solución? no, creo que no hay una solución, los usuarios van a seguir creando y utilizando plataformas para compartir contenidos y productos digitales multimedia (imágenes, videos, música, textos). Los grandes corporativos y dueños de los derechos van a seguir peleando y buscando la manera de no perder dinero y mientras tanto será una batalla en el terreno de los streamings. Seguramente si has subido algún video a youtube, la música fue analizada y probablemente, si utilizaste algún pedazo de canción con los derechos reservados, el motor de youtube lo detectó y te avisó que no puedes usar esa canción, o que será borrado el track de audio o bien, que no podrás monetizar ese video porque otro tiene los derechos (parciales) y gana dinero por esa obra y tú no. Así es, Youtube tiene un sistema de detección de música e incluso de imágenes que de pertenecerle a otro, a tí se te limitará en el compartir esa obra. Por ejemplo, si realizas un cortometraje y musicalizas con una pieza de Leonard Cohen, el archivo que subas será analizado (para el servidor lo que tu subes se convierte en unos y ceros) y al encontrar coincidencias totales o parciales con una base de datos de materiales registrados, pues a tu video le podrán aparecer advertencias de violación de derechos. En este cuento, el que gana siempre es el que está respaldado por los imperios comerciales, los abogados más pesados… nunca el puro derecho de compartir creaciones.

De esta forma, la cultura libre, la cultura digital, la historia de los sitios y servicios usuario a usuario, la libertad en la red, se ven azotados por un batazo de la RIAA (The Recording Industry Association of America) que se ufana de que este es un triunfo para la industria de la música… Claro, para los ejecutivos de corbata y lamborghini, no precisamente para todos los del gremio, compositores, intérpretes, arreglistas, etc…

¿Dónde quedan las posibilidades de verdeaderamente compartir los productos culturales sin que otros se enojen…? ¿hasta dónde los Creative commons llegan y cubren estos huecos entre la ilegalidad, el derecho a crear y compartir…?

Ahí le dejo.

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