Vámonos ‘pa Berlín

Publicado el Por admin
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El tercer día terminó en Múnich y el cuarto comenzó en Berlín.Tomé un autobús a las 11:30pm que previamente reservé por internet, por una buena cantidad de euros… Pero lo mejor del asunto es que se reserva el lugar para bici. Claro cuesta 9€ el lugar para la bici, que por cierto es en un rack afuera del autobús. Va detrás y lo malo es que el humo del motor con lluvia provocan una cosa medio cochina que se le pega a la bici… Salvo eso, pues todo es bueno. La bici va segura con un buen sistema de sujeción y no se maltrata. Bueno, en el bus que me subí cabían tres, pero vi otros autobuses en los que cabían cuatro, colgadas como de la pared, en vez de ir sobre una plataforma. Ojalá pronto lo adopten en México. Las compañías de autobuses ganarán más dinero y más ciclistas iremos con nuestra bici en paz…A las 7:30 Berlin me recibió con una mañana bastante nubladita pero con promesa a despejarse y echar un buen sol sobre las calles. Estuve un buen rato en la terminal de autobuses jalando el wifi porque no hay en todas partes, al menos no gratis, y tenía que reservar pronto mi bus para Franckfurt, así que hasta que lo logré me moví. 


Tomé la primera calle que vi a la izquierda en la siguiente avenida a la izquierda también y recorrí en esa dirección unos 8km en el sentido que me lleva a la avenida… Poco a poco vi que empezaba a dejar de ver casas y en su lugar había insistirías. Fábricas o empresas… Sin importarme nada seguí pedaleando… Llegué a una torre que se parecía a las de la planta nuclear de los Simpson. Seguí pedaleando y ya sudando un poco. Tomé fotografías y me detuve un ratito en la orilla de un río. Hay muchos. Tal vez más que en Venecia… Ríos y canales. Eso dicen los alemanes. Me topé con una zona con casa y no edificios. Debe ser gente muy muy rica porque hasta ahora solamente había visto edificios de departamentos y ninguna casita. Ahí había muchas y sí se veía que las habitaba gente de mucho dinero… 

Pedalee dando vuelta en U como de unas cinco cuadras y después de un largo rato llegué a algún lugar… Sí, no tengo idea de dónde estaba pero vi un letrero que decía Tiergarten y recordé que ese gran parque o jardín lo vi mientras buscaba qué hacer en Berlín… Así que me dirigí hacia allá y al llegar, me di cuenta que era como un gran bosque de Chapultepec pero sin zoo… Bonito bonito lugar… Seguí avanzando por esa larga avenida y a lo lejos vi unos grandes arcos… En realidad no son Arcos, son columnas con un techo. Cuando llegué y vi que estaba lleno de gente (turistas) y me pregunté si a caso, sin darme cuenta había llegado a la puerta de Brandenburgo… Y sí. Estaba nada más y nada menos que en la Pariser Platz en La plaza de París. Justo debajo de la Brandernburger Tor. Un sitio muy importante pues era la puerta de acceso al nuevo Berlin. Hm mejor hay que leer en otro lado su historia porque no tiene qué ver con bicicletas… 

Después de estar ahí un ratito y ver que también aquí los turistas (como en Japón) se toman fotos y selfies y no le ponen atención al espacio físico, no estás ahí cuando solo pasas y tomas una fotografía y sigues caminando sin detenerte a mirar, averiguar, preguntar, observar y cuestionarte…. Solamente, una foto para subirla a feisbuk y fin… Ese fue el paseo, lo que hiciste en fin, no lo que te llevas en la experiencia… O al menos así me parece que sucede.

Me comenzó a dar hambre. Pedaleé hacia el sur oeste y llegué a una iglesia evangélica. Ladrillo rojo, cúpulas y picos verdes… Ahí también había un mercado de pulgas, y chiacharitas… Igual que en el mercado de pulgas de Álvaro Obregón. Pedalee nuevamente pero ahora de regreso hacia el centro y después de un ratillo comenzó a llover. Me resguardo oronto en un café turco que se llama kaffee chocolatte… Ironías del universo. Me atendió una chica con la típica ropa negra y solo la cara descubierta, no, no es una tesettür, es una burka pero con toda la cara al descubierto, ropa típica de las mujeres turcas. En fin no sé mucho al respecto, pero averiguaré, porque aquí n Alemania, se nota de verdad la multiculturalidad en cada paso. Cada calle, cada barrio tiene su multinacionalidad muy clara. Eso pasa cuando eres un país rodeado de otros países, y muchos de ellos con una situación económica menos favorable… En México en cambio estamos rodeados por mar a la izquierda y derecha, gringos al norte y Guatemala al sur. No significa que no hay gente de otra nacionalidad, pero en general no distinguimos tanto porque los latinoamericanos somos tan parecidos que no hay escenas tan impactantes por ver en la calle hombres y mujeres con ropas tan distintas.

Ya eran las dos de la tarde y por fin en ese café citó tuve internet (tuve que contratar un acceso de una semana por 19.95€ ) y ya ni modo. Me puse en contacto con Claudia con quien ya había
Conversado hace algunas semanas por la posibilidad de que me quedara en su departamento. Este contacto apareció porque usé warmshowers.org y de ahí la contacté. Le escribí que llegaría como en cuarenta minutos… Ah, bueno en la mañana también le escribí pero no recibí su respuesta mientras tuve internet en la estación de autobuses y finalmente dijo que si.

Dejó de llover y me puse en marcha… Recorrí como seis u ocho barrios todos cambiantes, algunos intimidantes pero más bien por mis prejuicios que por qué alguien se me haya acercado o algo raro sucediera… 🙂
Llegué a casa de Claudia y me dio una muy simpática recepción. Amarre mi bici y subimos mis cosas a departamento. Platicamos un poco, y luego me propuso que saliéramos a dar una vuelta y me enseñaba un memorial dedicado a los soldados soviéticos que murieron en la guerra. Interesante historia de este enorme espacio, al cual fuimos porque Claudia frecuenta ese sitio porque es tranquilo y Pacífico… Pues hoy, lunes… A las 3:30 o 4 de la tarde, todo mundo estaba ahí, aún así se veía padre.
Fuimos a continuar con el paseo y de pronto, la lluvia cayó inclemente sobre nosotros… Le proponía a Claudia que paráramos en un puente o techito, pero no quizo y seguimos pedaleando. Dijo que estábamos a unas pocas cuadras…. Y en efecto. 
Llegando a cambiarme la ropa empapada. Y comenzamos a preparar la cena (comida) es que aquí los horarios son raros.
Pues finalmente cenamos pasta a la zanahoria…. Ella la preparó y le quedó muy rica. Yo fui por unas cervezas y compré unas que nunca había bebido…
El día terminó… con una gran sonrisa en la cara.

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