Pedaleando todo el día

Publicado el Por admin
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Amaneció… Yo no sé bien pero desperté como a las 8; pasé una noche muy tranquilo. Claudia Gans fue lo más hospitalaria del universo. Preparó la cena (pasta con zanahorias) que estuvo deliciosa. Platicamos mucho. Tiene 44 años y por el momento es courier, se dedica un rato a la bicicmensajería, estudió arquitectura, tiene siete bicicletas y ella misma les da servicio. Bueno a dos no, dice que son chafas, pero tiene una colnago de ruta, clásica y probablemente es un modelo de los 80-90. Ella mide como 1.76m o 1.78m sí, es muy alta. De tez clara, cabello castaño claro, no es rubia como muchas otras personas alemanas que son completamente rubias, casi blanco el cabello. Tuvimos una muy buena charla que se extendió hasta las 11:30 pm cuando ambos dijimos que ya había que dormir. Me prestó sus sleeping mats, los infló y les puso una sabanita. Yo puse mi sleepingbag y apagué mi luz y dormí. Por la mañana, seguíamos platicando de la pequeña rodada que dimos en la tarde después de que me recibió. Rodamos como siete kilómetros y en los últimos dos fue que nos cayó una brutal tormenta que nos dejó hechos sopa. Me contó que su departamento lo ha ido remodelándolo desde hace muchos años que tiene de rentarlo. Ella hizo ciertas modificaciones y le puso un baño porque antes no tenía… Así puede bañarse y de manera muy ingeniosa logró crear un espacio único para ella.

Por la mañana el aroma del café que preparó me sacó de mi colchoncito nocturno y justo así se lo describí, como en las caricaturas que un aroma lleva de la nariz a alguien… Reímos mucho porque dijo que a ella le pasaba también. Luego ella se preparó una taza de café del que yo le regalé, café la selva. Sí le gustó mucho 🙂

Tal como habíamos acordado, salimos a las 9:30am y comenzó mi segundo día en Berlín. En la noche organicé más o menos una lista de posibles lugares para visitar, pero las apunté en un cuadernito y olvidé el cuaderno. :/ menso. A falta de notas y de internet para buscar pues, solo abrí el Googlemaps que guarda los mapas y pude ver las calles y ciertas zonas. Me encontré un par de murales a los que les tomé foto y luego, como estaba cerca, pues fui al velódromo y me di una vuelta ahí. Bueno, por fuera claro…. Porque está cerrado…. Jajajaja pero pensé que decirlo sonaría muy cool, y sí. Bueno luego pedalee hacia la Alexader Platz.


Obviamente me perdí… Y a diferencia del viaje en Japón, aquí me pierdo porque me pasó muchas muchas calles y además muy rápido. En la bici un minuto pedaleando para donde no era puede convertirse en un cambio radical de ruta porque además, las calles son todas curvas o redondeadas ya que siguen el curso de los ríos y canales y esos no van derechitos entonces, cuando pasas por arriba de u n río no sabes si ya ese mismo lo habías cruzado en otro momento ni si vas para el sur o para el norte… O bien seguir la calle del río puede hacer que un rato vayas para el oeste y sin notarlo, cambies hacia el sur… Pero ahora no me quejo, más bien pues estar perdido es parte de viajar con la bici… Y así considero que pude conocer muchos lugares que jamás hubiera visto usando la guía de lugares turísticos… Eso sí, no entré en ningún museo. Ni modo.          
La misión del día era ir a Potsdam y poco a poco, conforme iba pedaleando y leleando en las calles, me dirigía a la ruta para tomar la carretera. Recorrí muchos barrios, desde el Este que es donde vive Claudia hasta el lejano Oeste (como ella le llama) que es además la zona donde viven los ricos… Los muy ricos, es como el Polanco y Las Lomas de la Ciudad de México, en cambio en el Este están los barrios de la antigua DDR, los ex soviéticos. Y son los barrios más «rudos» hay menos dinero, la clase trabajadora está ubicada más en esta parte, obviamente el centro es la zona histórica y por donde pasaba el muro que dividía la ciudad. Por ahí hay muchas oficinas y también vivienda, pero es donde están los museos y cosas para turistas. En el Este no hay tanto de eso. Hay gente de muchas nacionalidades, turcos, rusos, marroquíes, latinos, africanos, asiáticos y por supuesto alemanes de todos los colores y genotipos. Es en verdad una zona multicultural, en general todo Berlín lo es. 
Crucé de nuevo la puerta de Brandenburgo y el Tiergarten y seguí por esa gran avenida hasta llegar a el Oeste. Tomé la calle Köenigsalle que podría compararla con Paseo de las lo más o alguna de esas calles llena de mansiones, coches de ultra lujo, Porsche, audi, Mercedes Benz, etc y casas increíbles. Llegué a la carretera y me maravillé al ver que había una hermosa ciclovía paralela y ahí estaban entrenando varios ciclistas, estos, a diferencia de los que uno ve todo el día en las calles, sí traen ropa ciclista y muchos tienen bicis de ruta de gama media-alta y alta. Pedalee feliz por esa ruta. Un rato después llegué a Potsdam. Y fui hasta el palacio Sansuci y lo recorrí todo. Al final me senté en una barda de roca y comí galletas saladas y bebí mi agua… Pero tenía ganas de pasear más, así que pedalee en algún sentido y cuando vi el mapa noté que había algo curioso en una zona cercana y me dirigí hacia allá a pesar de que era en el sentido opuesto para regresar a Berlín. Incluso Potsdam ya es otro estado… Fue como ir a Cuernavaca y regresar en un día. Pero sin subidas… Todo todo es plano. Me detuve en una estación de combustible y compré un panecillo con huevo y mostaza y una cerveza Beck Gold. Las puse en la mochila y me fui a buscar más aventuras… Poco a poco la carretera se iba estrechando y los letreros de zona de acampar y para campers aparecieron… Ahí es a donde quiero ir. Llegué en un ratito y encontré un senderito entre el lago y la vía del tren, me metí al sendero y llegué a un lugarcito adecuando para sentarme, destapar mi cerveza y comer. Descansar un ratito. Ya eran como las 5pm.Emprendí el regreso. Obviamente no iba a ser tan fácil como regresar por donde vine porque básicamente después del palacio Sansuci tomé otra ruta que me desvió por completo del camino por el que llegué, así que mirando de vez en vez el mapa, tratando de recordar el nombre de algunas calles o avenidas grandes. Contando los cruceros y después de pedalear unas dos horas y media, ahora no por el lado de la carretera sino por calles y avenidas que me llevaron a Berlín por el Sur y no por el oeste como en la mañana. Visité el antiguo aeropuerto de Berlín que está justo en el centro de la parte Este y que ahora es un centro deportivo y de convivencia. La pista es como de unos cuatro kilómetros de circunferencia, tal vez cinco y fue un lugar muy padre. Les eché unas carreritas a unos ruteritos… Les puse en su madre… Se picaron y entre los dos me alcanzaron, ahí no me había dado bien cuenta de que se les ardió su colita cuando los rebasé (jajaja) y yo había bajado la velocidad para tomar fotos cuando me pasaron y uno me volteó a ver y ahí fue donde dije… Ok va la mía y me puse en posición de ataque bixiuamero, los alcancé y rebasé sin piedad y los fui dejando atrás… Me costó mucho trabajo, pero llegué a «la meta» como cinco segundos antes. Victoria!


Salí de ese lugar encantador lleno de gente corriendo, en bici, con perros libres en áreas para perros libres. Gente tumbada en el pasto bebiendo cerveza, comiendo, ligando… Chido lugar. Un rato después llegué a la casa de Claudia. Ella ya había preparado la cena. Fetuccini con pimiento y jitomate. Estaba deliciosa… Yo moría de hambre y cansancio. En cuanto llegué me bañé y luego cenamos. Platicamos de cómo había estado el día. Y ella de postre sacó unos pastelillos de moras y un café (volvió a decir que estaba muy rico el que le regalé) charlamos un rato, de los planes, la vida, el universo y a las 11:40 o más tarde nos fuimos a dormir….
GRANDIOSO DÍA 

🙂

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