Llegando y perdiendo 

Publicado el Por admin
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Pues alguna vez me tenía que pasar y tal vez esta no sea la última, pero sí la primera… Mi equipaje se extravió… Se fue por otro lado, se subió a otro avión… No sé qué pasó… 🙁 pero no llegó conmigo a Múnich.


Ya desde que en la mañana en la salida del aeropuerto de la Ciudad de México me hicieron un ajuste en el boleto por cuestiones de sobre venta o algo así comencé a creer que algún toque simpático o repercusión iba a traer eso… 

Llegamos a Toronto, escala en el viaje y estuvimos como media hora sobrevolando porque había algún asunto en las pistas de aterrizaje que no nos permitía tocar tierra. Por fin me bajé del avión a las 19:15hrs (local de Toronto) y mi siguiente vuelo despegaba 20:10 y ahí, corrí y corrí. Pasé por la ventanilla de migración y me pareció mucho más amigable que la de EU el año pasado. Corrí de nuevo por los pasillos de aparentemente una sola dirección y una especie de instinto me llevó justo a la zona de las puertas donde estaría me fila para abordar el vuelo #846 con destino a Múnich. Por fortuna había una enorme fila porque íbamos a abordar uno de esos avionsotes de filas de cinco asientos, ahí mientras avanzaba poco a poco compré un Sandwich de pechuga de pavo y un Dr. Pepper… Me equivoqué y agarré uno light ni modo… Cuando di el primer trago hice caras.

Entramos al avión, busco mi asiento y me acomodo junto a una chava, muy linda. Tal vez canadiense, tal vez gringa. Ella estaba en la ventana. Durante las 8 horas de vuelo cruzamos unas catorce palabras. Cuando tomamos fotos del cielo y el atardecer, cuando me pidió permiso para ir al baño (dos veces) y cuando nos despedimos porque ella tenía prisa para conectar otro avión hacia alguna otra parte del mundo. Salí con toda calma de mi avión, pasé migración y también fue muy amable la señorita alemana de 1.82m. Fui hasta las bandas para recoger mi bici y mi maleta. Cuarenta minutos después y cuando la pantalla decía que había un retraso, y que la voz celestial pedía disculpas, además de que ya no había nadie en esa banda, fui, resignado, a él área de reclamación de equipaje. Me atendió una mujer muy amable y finalmente me dijo que el reporte de AirCanada era que probablemente mañana me envíen mis paquetes al lugar donde me estaré quedando. Así las cosas… La aventura comienza en cuanto toco tierras germanas 😀


Escribo esto mientras voy en el tren hacia München Hackerbrücke de ahí camino unas cuadras y llego al lugar donde me quedaré unos días. La idea origeninal era salir del aeropuerto pedaleando… Ni modo, este tren me costó 10€ y no tengo bici en qué moverme así que caminaré mucho. 

Hubo varias señales respecto a traerme la bicicleta, podía haber rentado aquí o comparar una… Una de las cosas era el costo que implicaba subirla al avión, por el «manejo de equipo deportivo» que algunas aerolínea le ponen a la bici. Aunque me lo habían presupuestado más alto, al final, costó 150 Dólares canadienses y no USD. PERO PUES PASÓ ESTO… 

Total, ya estoy aquí y bueno, si no llegara de plano pues la aerolínea me repone hoy de emergencia $100USD Y si nunca aparecieran mis cosas pues tengo que ver cuánto dinero me dan… Así me alcanza para una bicla nueva ?.

Loco

Día 1. La aventura ha comenzado.

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