Las redes sociales y su impacto en los cicloviajeros

Publicado el Por admin
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Ser huésped en el espacio de un desconocido como en el caso del uso de warmshowers, couchsurfing y otras de esas alternativas es una experiencia, en mi caso novedosa y a penas lograda en este viaje, pero para mucha gente de Europa es muy «normal» por ponerle un nombre. Pero en efecto, mucha gente, viajeros en bici, mochileros, y otros tantos que pasan por las ciudades, ocupan estos nuevos modos de hospedarse y de brindar hospedaje. Por medio de internet se anuncia tanto la oferta de un espacio para dormir, bañarse, preparar comida, guardar equipaje, acampar, y hasta darte un recorrido por algunas partes de la ciudad, como también se anuncian los solicitantes, que más bien, uno al entrar al sitio, si deseas ver anfitriones, debes poner tu casa como un espacio disponible. Es la forma de registrarse, dar algo a cambio. Ya que estás dentro de la comunidad o red social, entonces puedes ver mediante la aplicación GPS a todos los aficiones de la zona. Puedes buscar otras zonas y explorar regiones. Envías un mensaje al anfitrión que por alguna razón te late. Pueden ser varios factores, ves su perfil, lees los comentarios que ha hecho y que le han hecho; si queda en el camino o si te desvía mucho, cerca de algún lugar importante, o justamente lejos del bullicio del centro, etc… hay mucho qué pensar, pero seguramente para mucha gente también se puede simplemente seleccionar unos cuantos, enviar un mensaje y a ver cuáles responden.

A veces la respuesta no es favorable, pues ese anfitrión ya tiene a alguien, o también salió de vacaciones, o no tiene ganas de recibir a nadie. Yo tuve suerte y tanto en Berlín como en Frankfurt fui recibido y consentido al máximo. En ambas ocasiones mis anfitriones vieron que yo estuviera lo más cómodo y en verdad me hicieron sentir en casa. Desde luego, para estas novedosas formas de convivencia (para mí) se debe ser muy correcto, ser acomedido, discreto, y poco a poco ir tomando la confianza, porque finalmente, estas amables personas que ofrecen acceso a su espacio, pues no cobran nada, incluso le invierten, porque su electricidad, agua y alimentos se gastan mientras uno está ahí. Definitivamente yo les agradezco tanto a mis anfitrionas Claudia Gans en Berlín, Anne-Lisa y Sebastian en Frankfurt y a Ietza en Heidelberg, solo que en esta última ciudad la estancia fue por habernos conocido desde años antes y la posibilidad de coincidir en este sitio.
Escribo todo esto porque me llamó la atención que en este viaje no he utilizado dinero para hospedaje, solamente comida, transporte, bebidas, y una que otra chacharita. Ah y una casa de campaña; pero esa es otra historia. Definitivamente la posibilidad de viajar así, te brinda muchas oportunidades para conocer gente, que te cuenten sus experiencias en la ciudad, dar recomendaciones de lugares para visitar y también es la oportunidad para que uno les platique sus impresiones de sus ciudades, hablar de los hábitos, cultura, en fin tantos aspectos que nos permiten crecer y aprender otro poco de este gran mundo.

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